VI.- “Cadiz. Ayuntamiento. Plaza de Isabel II”.

Scan10050 xxUna de las grandes curiosidades por satisfacer de la antiguas postales litográficas con vistas de ciudades españolas, impresas generalmente en países centroeuropeos, es saber cuáles fueron las fotografías que tomaron como referencia los litógrafos para digujar las piedras con las que harían las impresiones. Ese interés es extensible, por lo tanto, a las postales transparentes que editó en el año 1900 Pablo Dümmatzen, impresas en Alemania (su país de nacimiento), y que al observarlas al trasluz recreaban escenas nocturnas o de atardeceres. Sigue leyendo

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IV.- “Algeciras. The Hotel Reina Cristina”.

Las tarjetas postales con vistas de Algeciras impresas durante las dos o tres primeras décadas del siglo XX son de una peculiar singularidad. Baste saber, por ejemplo, que un 90 por ciento de ellas se publicaron con imágenes horizontales de la población campogibraltareña.  La explicación, aunque parezca burda, era la casi ausencia de monumentos históricos o artísticos por entonces. Algeciras había sido destruida por completo en el siglo XIV, no volviendo a recuperar su vitalidad hasta comienzos del siglo XVIII, cuando fueron a vivir allí aquellas familias que abandonaron Gibraltar porque no quisieron compartir sus vidas con los ingleses que se acababan de anexionar el Peñón. Sigue leyendo

8.- JUAN AMAYA Y EL PHOTOSHOP 0.0

STE 008 bis intSe ríe mucho el Cartófilo Empedernido cuando le escucha a alguien hablar del Photoshop como si nunca nadie, antes de su creación, hubiera podido manipular una fotografía. No saben que desde hace muchos años es posible rejuvenecer a las personas, o ubicarlas en otro lugar, o eliminarlas en unas imágenes en las que resulten ser innecesarias, tal vez, por antiestéticas, o por cualquier otro motivo. Sigue leyendo

5.- EL CASO DEL LECHERO DE SEVILLA

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Cuando hace unos cuatro años me topé  con este ejemplar no podía ni creer lo que ponía en su texto identificativo: “Spain. Sevilla. Delivering milk, which is carried in large cans by the donkey”, lo que traduje mentalmente como: “España. Sevilla. Transportando en burro la leche en grandes recipientes de lata “. Se trataba de una tarjeta postal fotográfica, editada por The Hispanic Society of America, y que tenía como numeración la H-503.

En este organismo neoyorquino, fundado por Milton Archer Huntington en 1904, se conservan todo tipo de obras artísticas concernientes a España e Iberoamérica. Entre sus fondos se encuentra un gigantesco archivo con más de 175.00 originales fotográficos, buena parte de ellos datados entre 1850 y 1930. Para su público norteamericano imprimió hacia 1928 una colección de postales con vistas de ciudades, sus monumentos, sus gentes y sus costumbres, que se distribuyó gratuitamente entre las bibliotecas de Estados Unidos, serie a la que pertenece la citada postal. Se componía de 544 modelos, con imágenes de varios países hispanoamericanos y, principalmente, de España, de la que eran casi la mitad de los números. Las postales granadinas son las más abundantes, pues con casi 70 variedades viene a ser algo menos del 15% de toda la colección.

Era evidente que esta postal sevillana era realmente granadina, y así me lo corroboró el Cartófilo Empedernido. Hablamos de que el edificio que hay al fondo a la izquierda era, ni más ni menos, el antiguo hotel Alameda, cuyo nombre vemos completamente desenfocado en el cartel colocado en los balcones del segundo piso. La esquina del edifico más a la derecha sería en el que estaba el café Alameda, lugar donde se juntaba la tertulia del Rinconcillo, a la que pertenecía Federico García Lorca y otros intelectuales granadinos. A la derecha del todo se ve un pequeño trozo del palacio de Bibataubín, que tenía un uso militar como cuartel de Artillería, antes de que en los años treinta pasase a ser la sede de la Diputación Provincial. Los grandes árboles deshojados del centro son los mismos que actualmente sobreviven en la plaza del Campillo Bajo. Por lo tanto, había hecho bien en adquirir esta postal para ir completando mis álbumes de postales antiguas granadinas.

Este ejemplar es de los que en Francia denominan “les petites metiers”, es decir, en los que el protagonismo lo tienen personas mientras ejercen su actividad laboral, la mayoría de las veces ambulante. En este caso, el personaje aparece abrigado en un día aparentemente muy frío, transportando en su burro cuatro vasijas metálicas terminadas en cuellos estrechos y largos.

Iguales a estos son los recipientes que transportan los burros de otros individuos que vemos en otras postales antiguas de Granada, y siempre identificando a dichos personajes como aguadores. Lo cual dejaría de nuevo en entredicho el título de la postal de la ilustración, que decía que nuestro hombre era un lechero. Lo que ha podido provocar este error es, entre otras cosas, es que este aguador de la postal americana ha dejado de decorar, como era costumbre, el hueco donde coloca las garrafas con ese cúmulo de hierbas que hacía parecer más fresca el agua que contenía, cosa que ahora parecería innecesaria, pues por el aspecto climático de la escena el agua iba a estar fresca más que de sobra, por no decir casi helada. No siendo Granada la única ciudad con profesionales de este tipo, sin embargo, a nivel de postales, es la que más y mejores ejemplos, con gran diferencia,  ha dado a la cartofilia nacional. Y este es, sin duda, uno de estos casos, y de los realizados más tardíamente.

Ya el Cartófilo Empedernido, una vez leído este texto, con la sagacidad que le ha dado los años, más su experiencia tras haber visto miles y miles y miles de postales antiguas, me dijo que el titular que había puesto a este articulito se había quedado más que corto, que hubiera acertado completamente con este otro más largo: “El caso del lechero de Sevilla, que ni vendía leche ni era sevillano”. Otra vez, mi amigo coleccionista me había vuelto a dar una lección.

4.- EL MEÓN DE PUERTA REAL

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No por conocida pierde esta tarjeta postal su interés, ya que es una de las más, si no la que más, animada del corpus tarjetográfico granadino, entre las que la toma fotográfica se ha hecho a pie de calle. Una postal así es la que todo cartófilo hubiera querido tener en su colección, si se hubiera hecho en la población de la que uno es. Sólo tiene la pega de estar ese niño movido del primer término, que llama en exceso la atención y, además, tapa a parte de algunos de los numerosos transeúntes que por allí estaban en ese momento, y que parecen perfectos figurantes situados para la ocasión.

Estamos ante un ejemplar en fototipia del posiblemente mejor editor europeo de tarjetas postales de la época de los que usaron esta técnica, puesto que podría compartir con Rommler & Jonas, otra empresa de la misma ciudad alemana: Dresde. Y es que Stengel & Co. consiguió en algunas de sus postales granadinas los mejores niveles técnicos de impresión en fototipia; más que ningún otro editor de postales que las hubiera imprimido de Granada, incluido el mismísimo Hauser y Menet.

Stengel & Co. puso, como buen editor (al menos en las primeras ediciones de sus postales españolas), el año de la impresión, detalle que nos facilita en parte el estudio de sus postales. Si la impresión, por lo tanto, como en la propia postal pone, se hizo en 1905, la captación de la imagen se debió hacer el mismo o el anterior año, pues este mercado del coleccionismo postal estaba en pleno apogeo y exigía acciones comerciales rápidas.

Si decía que esta postal es importante es por la cantidad de detalles que se aprecian en la misma, y analizarlos puede ser el entretenimiento  del buen cartófilo, pero también del historiador y del granadino curioso. El hotel Victoria, la acera del café Suizo, la iglesia de San Antón y el edificio de vecinos anexo (hoy desaparecido como consecuencia del ensanchamiento que se hiciera de la calle), son un precioso telón de  fondo ante el que destaca  la vitalidad y el movimiento de las gentes de todo tipo que por allí transitaban en ese momento. También se aprecian bestias de carga, lo cual no era nada excepcional en las postales de entonces, pero sí lo es el carruaje cargado presto a salir, pero ¿a dónde? La respuesta la encontramos en la Novísima guía de Granada de Francisco de Paula Valladar (del mismo año que la postal), en un anuncio del hotel Victoria en el que se destacan sus ventajas: “Sitio, el más céntrico, próximo al Comercio y á los teatros. Precios moderados. Central de Ferrocarril en la puerta del Hotel. Intérpretes de Francés, Inglés é Italiano”. Por lo tanto, la diligencia ya está encuadrada para dirigirse con sus viajeros y equipajes a la estación del ferrocarril.

Si alguien le dijera al Cartófilo Empedernido que por qué ha puesto ese titular escatológico a estos comentarios,  ¿acaso para llamar la atención sobre una postal más que conocida por todo granadino curioso?, él le dirá, creo que con bastante razón, que no. Sencillmente el título del presente post corresponde por completo a lo que ocurre en la escena postalera.

Y se explica el Cartófilo Empedernido: tan atentos están los chiquillos al movimiento del fotógrafo y del artefacto de aparato que manejaba, además de nosotros pendientes de todo lo que pasó en este trozo de ciudad, que ninguno nos hemos dado cuenta de que a alguien, aprovechando ese descuido, le ha dado por mear en la segunda farola que hay empezando a contar por la derecha, pillándole la instantánea en una postura bastante explícita al oírse el clic del fotógrafo. Como dicen los presentadores en televisión ante una situación inesperada: “Son las cosas del directo”.

2.- COLÓN, PURGER Y GARZÓN

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A Marcos Villaronga Maicas se le puede considerar, ni más ni menos, como una leyenda viva de la cartofilia española, siendo su colección de tarjetas postales (continuadora de la iniciada por su padre hacia 1900)  una de las más importantes y valiosas de las existentes en España. Fruto de esta labor coleccionadora, el mes de febrero pasado la publicación mensual Revista de Filatelia empezó a imprimir unos fascículos encartados en la misma, bajo el título Las tarjetas postales españolas editadas por Purger 1902-1905, a cargo del citado Villaronga, que es socio fundador y Presidente de Honor del Cercle Cartòfil de Catalunya. Se trata de un catálogo de la producción española de este editor alemán, en el que aparecen impresas todas o casi todas las imágenes de tales postales.

La extraordinaria empresa editora Purger & Co., instalada en Munich, para sus postales de vistas y costumbres de ciudades española buscó, en muchos casos, personas o empresas que colaboraran para tal producción de distintas maneras, ya fuera como editores o, en otros casos, como fotógrafos, depositarios, distribuidores o patrocinadores. A ver si algún día podemos saber cuál fue la verdadera relación que Cecilio Gasca (Zaragoza), Tomás Sanz (Sevilla)… o los negocios Madrid-Postal (Madrid), Librería General (Santander) o Papelería Catalana (Málaga), entre otros, tuvieron con el editor de postales tan coloristas. Lo fácil es pensar que los citados fueron simplemente los editores locales que Purger & Co. localizó para su producción española, pero creo que la relación que hubo con cada una de esas personas o empresas con las que tuvo negociaciones fue muy dispar, y eso será lo que los estudiosos de las tarjetas postales antiguas de cada localidad tendrán que discernir.

Seguramente que en el caso de Granada, el nombre que pudo haber aparecido escrito con esas letras de tinta gris tenue que usaba para identificar a los editores o lo que fueran, pudo haber sido Rafael Garzón Rodríguez, fotógrafo instalado en la Alhambra. Pero el trato no debió llegar nunca a buen puerto y la relación quedaría en la de suministrador de las imágenes que sirvieran de base para la producción tarjetográfica de Purger & Co. sobre Granada. Y es que se puede demostrar con un buen surtido de ejemplos que todas o buena parte de las fotografías con las que se elaboraron las “photochromickarte” del citado editor tienen como autor al mismísimo Garzón.

Como ejemplo, el de la postal arriba expuesta, realizada a partir de su fotografía numerada con la 181 y que tiene como título “Granada.  Monumento á Colón en el paseo del Sgarzón 181 intalón y Vista de Sierra Nevada”.

Se trata de una toma hecha desde alguna de las viviendas de la plaza del Humilladero, en la que se ve el monumento de Mariano Benlliure instalado en el cruce del ancho bulevar con la carrera de la Virgen. Se trata de una estatua de bronce, en la que la reina Isabel de Castilla, sentada en su trono, firma con Colón las Capitulaciones referentes al viaje de éste a las Indias, sobre un pedestal en el que hay unos relieves alusivos a la Guerra de Granada y al descubrimiento de América. Fue instalada en 1892 como parte de las celebraciones que en Granada se harían dedicadas al insigne marino en el cuarto centenario de su gran hazaña.  Digo “celebraciones” cuando al final se convirtieron en altercados, como consecuencia de la ausencia en la inauguración de este gran monumento en octubre de 1892 de las previstas presencias de la regente María Cristina y de Alfonso XIII (con seis años entonces),  que se debía haber producido primeramente el 16 de octubre, pasándose luego al 18,  más tarde al 19 y, por último, al 21. La excusa fue la indisposición del jovencísimo rey que,  juntamente con su madre, estaba en Sevilla celebrando la misma efemérides, y luego marcharían directamente a Madrid días más tarde. Miles de silbatos se vendieron para recibir sonoramente  a los tres ministros que asistirían como representantes del gobierno a la inauguración, por lo que la población granadina se sintió agraviada y, además, destruyó toda aquella decoración que se había preparado para el recibiendo real. Una masa vandálica quemó distintos fielatos de la ciudad y la tribuna regia frente al monumento, sin que éste fuera atacado en ningún momento.

Al  ser el punto de partida de esta postal impresa en fotocromo una fotografía, la imagen se puede manipular al preparar las piedras o planchas con la que elaborar el producto final. Es por eso que ha sido posible retocar a esas personas que han salido movidas al haberse hecho la toma fotográfica a una velocidad algo lenta. Así, tras el arreglo, la parte de la farola que tapaba el caminante ha sido arreglada, aunque al peripatético señor de la derecha no se le ha eliminado por completo.