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2.- COLÓN, PURGER Y GARZÓN

purger marca aguas

A Marcos Villaronga Maicas se le puede considerar, ni más ni menos, como una leyenda viva de la cartofilia española, siendo su colección de tarjetas postales (continuadora de la iniciada por su padre hacia 1900)  una de las más importantes y valiosas de las existentes en España. Fruto de esta labor coleccionadora, el mes de febrero pasado la publicación mensual Revista de Filatelia empezó a imprimir unos fascículos encartados en la misma, bajo el título Las tarjetas postales españolas editadas por Purger 1902-1905, a cargo del citado Villaronga, que es socio fundador y Presidente de Honor del Cercle Cartòfil de Catalunya. Se trata de un catálogo de la producción española de este editor alemán, en el que aparecen impresas todas o casi todas las imágenes de tales postales.

La extraordinaria empresa editora Purger & Co., instalada en Munich, para sus postales de vistas y costumbres de ciudades española buscó, en muchos casos, personas o empresas que colaboraran para tal producción de distintas maneras, ya fuera como editores o, en otros casos, como fotógrafos, depositarios, distribuidores o patrocinadores. A ver si algún día podemos saber cuál fue la verdadera relación que Cecilio Gasca (Zaragoza), Tomás Sanz (Sevilla)… o los negocios Madrid-Postal (Madrid), Librería General (Santander) o Papelería Catalana (Málaga), entre otros, tuvieron con el editor de postales tan coloristas. Lo fácil es pensar que los citados fueron simplemente los editores locales que Purger & Co. localizó para su producción española, pero creo que la relación que hubo con cada una de esas personas o empresas con las que tuvo negociaciones fue muy dispar, y eso será lo que los estudiosos de las tarjetas postales antiguas de cada localidad tendrán que discernir.

Seguramente que en el caso de Granada, el nombre que pudo haber aparecido escrito con esas letras de tinta gris tenue que usaba para identificar a los editores o lo que fueran, pudo haber sido Rafael Garzón Rodríguez, fotógrafo instalado en la Alhambra. Pero el trato no debió llegar nunca a buen puerto y la relación quedaría en la de suministrador de las imágenes que sirvieran de base para la producción tarjetográfica de Purger & Co. sobre Granada. Y es que se puede demostrar con un buen surtido de ejemplos que todas o buena parte de las fotografías con las que se elaboraron las “photochromickarte” del citado editor tienen como autor al mismísimo Garzón.

Como ejemplo, el de la postal arriba expuesta, realizada a partir de su fotografía numerada con la 181 y que tiene como título “Granada.  Monumento á Colón en el paseo del Sgarzón 181 intalón y Vista de Sierra Nevada”.

Se trata de una toma hecha desde alguna de las viviendas de la plaza del Humilladero, en la que se ve el monumento de Mariano Benlliure instalado en el cruce del ancho bulevar con la carrera de la Virgen. Se trata de una estatua de bronce, en la que la reina Isabel de Castilla, sentada en su trono, firma con Colón las Capitulaciones referentes al viaje de éste a las Indias, sobre un pedestal en el que hay unos relieves alusivos a la Guerra de Granada y al descubrimiento de América. Fue instalada en 1892 como parte de las celebraciones que en Granada se harían dedicadas al insigne marino en el cuarto centenario de su gran hazaña.  Digo “celebraciones” cuando al final se convirtieron en altercados, como consecuencia de la ausencia en la inauguración de este gran monumento en octubre de 1892 de las previstas presencias de la regente María Cristina y de Alfonso XIII (con seis años entonces),  que se debía haber producido primeramente el 16 de octubre, pasándose luego al 18,  más tarde al 19 y, por último, al 21. La excusa fue la indisposición del jovencísimo rey que,  juntamente con su madre, estaba en Sevilla celebrando la misma efemérides, y luego marcharían directamente a Madrid días más tarde. Miles de silbatos se vendieron para recibir sonoramente  a los tres ministros que asistirían como representantes del gobierno a la inauguración, por lo que la población granadina se sintió agraviada y, además, destruyó toda aquella decoración que se había preparado para el recibiendo real. Una masa vandálica quemó distintos fielatos de la ciudad y la tribuna regia frente al monumento, sin que éste fuera atacado en ningún momento.

Al  ser el punto de partida de esta postal impresa en fotocromo una fotografía, la imagen se puede manipular al preparar las piedras o planchas con la que elaborar el producto final. Es por eso que ha sido posible retocar a esas personas que han salido movidas al haberse hecho la toma fotográfica a una velocidad algo lenta. Así, tras el arreglo, la parte de la farola que tapaba el caminante ha sido arreglada, aunque al peripatético señor de la derecha no se le ha eliminado por completo.

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